*Es un mero pleonasmo inofensivo del solipsismo, puesto que la idea de la vida se encuentra incluida en el concepto del sueño.
Ella era un sueño, como todas las veces que he vivido. “Quiero que después de esta noche me quieras”, dijiste mientras intentaba enjuagar la palidez de tu cara y, ahora te has ido, ala iluminada.
Dejándome con una paloma sobre la ventana y “oblivion” sonando al fondo del pasillo. Vislumbre en sus ojos que sabía no pertenecer a este mundo, tampoco yo pertenecía del todo al mío.
No importa, ahora se ha ido, solo existe cuando yo la sueño, y no es justo que los sueños no se elijan, que se escapen en sus ligeros vuelos como los pétalos en los valles de rosas.
Pensé que estabas a punto de quedarte, de elegir quedarte, de luchar por quedarte; tantas veces te has ido y tantas veces has vuelto, ¿Cuántas veces diré que te has ido?
¿A quién esperaré al otro lado de la puerta? Ahora apagué el tango como apagaré el sueño, y se escucha el llanto en la habitación siguiente, y aquel moribundo en la cama de al lado seguía vivo.
Tu ya no, te has ido. Me decidiré por la mejor opción: elegiré dejar de soñarte, que es fundamentalmente lo mismo que elegir la muerte.